Línea narrativa · Abierta

El caso Assange y el derecho a publicar secretos de Estado

El proceso penal terminó con un acuerdo. La discusión que dejó sigue abierta: qué riesgos enfrenta quien obtiene y publica información que un gobierno considera secreta.

Pregunta de seguimiento
¿Qué dejó el caso Assange para el derecho a obtener y publicar secretos de Estado?
Estado
Abierta
Actualizada
02 de oct de 2024

Cómo llegó hasta acá

Por qué Julian Assange terminó acusado bajo una ley de espionaje

Julian Assange fundó WikiLeaks en 2006. La organización creó un sistema para recibir documentos de fuentes anónimas y publicarlos en Internet. En 2010 difundió, junto con medios de distintos países, archivos militares y diplomáticos de Estados Unidos obtenidos por Chelsea Manning. Esos materiales mostraron acciones que no eran públicas, incluida la muerte de civiles en Irak, y abrieron una discusión sobre el interés público y el cuidado de las personas identificadas en los documentos.

Estados Unidos acusó a Assange de haber ayudado a Manning a intentar acceder a una computadora protegida y de haber obtenido y divulgado información de defensa nacional. La causa preocupó a organizaciones periodísticas porque varios cargos alcanzaban actividades que también realizan periodistas cuando reciben y publican información secreta. La discusión nunca fue simple: junto con los documentos de interés público, WikiLeaks publicó archivos sin editar que contenían nombres de fuentes.

Assange pasó casi siete años dentro de la embajada de Ecuador en Londres y más de cinco años detenido en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh mientras combatía la extradición. En junio de 2024 aceptó un cargo bajo la ley de espionaje, recibió una pena equivalente al tiempo cumplido y volvió a Australia. El acuerdo resolvió su libertad, pero evitó un juicio que pudiera fijar hasta dónde llega la protección jurídica de estas prácticas.

Los desacuerdos forman parte de la historia

Actividad periodística o conspiración criminal

El Departamento de Justicia sostuvo que Assange acordó ayudar a Chelsea Manning a obtener información clasificada y publicó nombres de fuentes. Sus defensores y la Asamblea del Consejo de Europa consideran que el procesamiento alcanzó prácticas de recepción y publicación de información propias del periodismo. El acuerdo cerró la causa sin resolver judicialmente toda esa frontera.

Interés público y daño

Los documentos permitieron conocer abusos, muertes y mecanismos de poder que no eran públicos. También hubo cuestionamientos por la publicación de archivos sin editar y por la exposición de personas identificadas. Aun reconociendo el interés público del material, la discusión sobre las decisiones concretas de publicación sigue abierta.

El cierre del proceso sueco

La fiscalía cerró la investigación porque el tiempo debilitó la prueba y sostuvo que la denunciante había dado un relato creíble. Esa decisión cerró el trámite sin pronunciarse sobre culpabilidad o inocencia.

  • Assange aceptó una condena por un cargo bajo la ley de espionaje y recibió una pena equivalente al tiempo cumplido.
  • El acuerdo terminó la causa penal estadounidense y permitió su regreso a Australia.
  • La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa describió el caso como un riesgo para la libertad de prensa.
  • No existe un fallo final que marque con precisión qué conductas periodísticas habría considerado protegidas un tribunal estadounidense.
  • Todavía no puede medirse cuánto modificará esta condena las decisiones de periodistas, fuentes o fiscales en casos futuros.
  • Las instituciones involucradas mantienen interpretaciones incompatibles sobre el significado político y jurídico del caso.

Registro de actualización

Se agregó la evaluación del Consejo de Europa sobre el caso, del 2 de octubre de 2024.