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Deporte · 18/7/2026

Schumacher y Fernando Alonso

Una curva, dos pilotos y una frase que separa a quien tiene algo que perder de quien todavía no.

El juego de la gallina es un concepto clásico de la teoría de juegos. Proviene de una prueba de valentía: dos conductores aceleran en línea recta, uno contra el otro. Si ninguno desvía el volante, chocan de frente. Si uno desvía, evita el choque, pero queda como la gallina. Si ambos lo hacen, ninguno gana.

Algo parecido ocurrió en la curva 130R de Suzuka, en 2005. Fernando Alonso pasó a Michael Schumacher por afuera, a fondo. Tiempo después, al recordar la maniobra, dijo que en momentos así siempre pensaba que Michael tenía dos hijos.

Un joven de 24 años, soltero y con hambre de riesgo puede aceptar un nivel de peligro mayor que un siete veces campeón de 36 años, casado y con dos hijos. En esa curva se produjo un traspaso de la antorcha. Pero tal vez el relevo había empezado antes, cuando Schumacher se casó.

La película Marty Supreme muestra a alguien que todavía vive del otro lado de esa curva. Marty no tiene nada que perder y está dispuesto a arriesgar su vida, y la de los demás, con tal de cumplir su sueño. Una y otra vez se sabotea. Al final, la película invierte la frase de Alonso: Marty pasa de un lado al otro.

Josh Safdie, el director, explicó que tener un hijo es como permitir que un sueño termine para que pueda comenzar otro. Es ver a alguien pasar de niño a hombre. Lo curioso es que, desde esta perspectiva, el hombre en el juego de la gallina entre Schumacher y Alonso era Michael.

Disponible en Amazon Prime

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