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Tecnología y Sociedad · 21/7/2026

Cada vez más ruido

Internet aprendió a tapar una señal sin borrarla: alcanza con hacer suficiente ruido alrededor.

La nota de 421, escrita por Nadia Magalí Robaldo, titulada “Cómo proteger tu cerebro del algoritmo”, inicia así: "Para armar la realidad, mi cerebro recibe 11 millones de bits de información por segundo, pero solo puede procesar alrededor de 50. ¿Quién o qué decide cuáles son esos 50?"

Fuente421.news: Cómo proteger tu cerebro del algoritmo

Hoy en día estamos expuestos a muchos estímulos. Esto se traduce en muchos actores que compiten permanentemente por nuestra atención y diseñan nuestro comportamiento sin que nos demos cuenta.

En ese mundo aparece la censura por ruido.

La censura clásica impide publicar, prohíbe o destruye. Este nuevo tipo de censura actúa sobre la información. La información es rodeada por tantas cosas que es difícil sostener la atención sobre ella.

Margaret Roberts utiliza una idea que se escribe flooding. Sería inundar el espacio informativo con contenido distractivo e irrelevante para que la parte crítica de la información no logre ser encontrada y procesada. Los sistemas más usados de internet, mal llamados “redes sociales”, premian el contenido con intereses cuestionables.

Hay una teoría extrema, no demostrada, que sostiene que internet habría sido reemplazada casi por completo por bots y contenidos artificiales. Lo que sí llama la atención es que, en discusiones específicas, los bots producen un porcentaje considerable del contenido. En un corpus de 67,7 millones de tuits sobre el juicio político estadounidense contra Donald Trump, iniciado en 2019, alrededor del 1% de los usuarios eran bots, pero se les atribuyó el 31% de los mensajes.

FuentearXiv: estudio sobre bots en discusiones políticas (2022)

Otro estudio demostró que los bots pueden desempeñar un papel importante en la amplificación temprana de fuentes de baja credibilidad. En una muestra aleatoria de 915 cuentas de Twitter, solo 54 cuentas, el 6%, eran bots. Aun así, lograron difundir el 34% de los artículos de baja credibilidad compartidos en la muestra.

FuentearXiv: bots y amplificación temprana de fuentes de baja credibilidad (2017)

Los datos de estos estudios corresponden a los períodos 2019-2020 y 2016-2017, respectivamente. Ambos son anteriores a la revolución de la inteligencia artificial generativa iniciada en 2022. Por eso no parece demasiado arriesgado suponer que la actividad automatizada seguirá aumentando, aunque todavía no sabemos en qué proporción ni de qué manera lo hará. La parte muerta de internet puede fabricar un impulso para que los humanos lo conviertan en algo socialmente legítimo.

Una buena herramienta para poder filtrar la información es la verificación. Si escuchamos una afirmación, hay que resistirse a la tentación de creerla porque nos confirma algo que ya creemos, e investigarla. Si quien la dice no nos da acceso a una fuente, puede ser que haya algo raro.

Otro concepto útil es elcosto de oportunidad.